martes, 24 de enero de 2012


No sabes como duele. No, no lo sabes. No sabes lo que es darte cuenta de que es ella, no tú, la que lo llena. La que es capaz de hacerle feliz sin proponérselo, la que entró en su vida sin llamar y sin pedir permiso. La que no tiene ni maldita idea de la espléndida persona que tiene a su lado. No sabes lo que es que te digan un "tranquila, no durarán mucho" y tener enquistado en el corazón un "sé que lo harán". No sabes lo que es sentirte tan sumamente inútil por no haber conseguido en el triple de tiempo lo que ella consiguió sin esfuerzo. (¿El triple? Más bien tres veces el triple.) No sabes lo que es morirte por sus huesos, querer ser la que sale en esas fotos, la que está en su mente aún cuando sus labios hablan de otras cosas. No sabes lo que es este deseo tan hondo de respirar su aire,no sabes cómo duele tenerlo tan cerca y a la vez tan lejos, que eres capaz de imaginar lo que sería una vida a su lado, pero te ves incapaz de conseguir su felicidad. No sabes lo que es tener mil razones para odiarle, tener presente todas esas ocasiones en que te ha decepcionado pero que todo te resulte algo sin importancia al lado de su sonrisa. No sabes lo que es perdonarle una, otra y otra vez, sin que él haga nada por disculparse, simplemente porque no puedes acostumbrarte a pasar un día entero sin palpar esa mirada. No sabes lo que es sentirte morir cuando la nombra, querer esconderte y no asomar la cabeza en años porque se te cae el alma al ver lo mucho que le importa. Y sobre todo, no sabes lo que es seguir a pesar de todo, a las buenas y a las malas, no sabes cómo duele ser esa que nunca le falla aunque él al dar la vuelta a la esquina la olvide, se preocupe aún menos de lo que suele por si llora, ríe o no puede dormir porque no deja de pensar en él