Cuando te pones a pensar y echas de
menos algo, es porque te has dado cuenta que antes todo era perfecto. Tal vez
no perfecto del todo, pero mejor que ahora, aunque solemos pedir más de lo que tenemos, porque cuánto más nos dan, más queremos.
Pero sí, me he dado cuenta que ya no todo era
como antes.
No,
que no debo ser la misma que antes,
la tonta que se ponía toda tonta con él, toda borde, sí, voy a tratarlo como si fuera uno más, aunque sé que en el fondo no es uno
más, es algo más que eso, mucho más, pero es lo que queda. Arreglar todo lo que pueda,
e
intentar que todo vuelva a ser como antes.
Y si no es así, por lo menos volver
a estar bien conmigo misma, y que me
levante todos los días por la mañana con una sonrisa en la cara, en pensar que estaré contigo, que
hablaré contigo y que me sonreirás como siempre, y sobre todo,
volver a sentir esos abrazos, tus abrazos, que son los únicos que me
hacen olvidarme de todo,
aunque ya con sólo estar contigo,
mirarte,
hablarte, o tocarte,
ya me olvido de todo, pero sobre todo el hecho de
quererte, y eso no lo olvides nunca,
nunca.