jueves, 23 de enero de 2014

Pero también extraño tu llegada y el sabor a cigarrillo que tu beso me dejaba, enroscarnos y dormirnos con las sabanas mojadas cuando aparecía el sol. Extraño el paraíso de tu cara con los ojos achinados, la sonrisa desplegada, la melena despeinada, la actitud exagerada y el sonido de tu voz.