Continúo sentada
en la misma estación, en el banco de siempre. Me gustaría decir que te extraño
tanto sin dificultades para hablar porque hace tanto que no te apareces.
Creamos una vida que no pudo realizarse si no hubiéramos intervenido. No se si
ya te lo había dicho, pero no
quería que te fueras así. En donde sea que
estés, quiero que pienses en mí pero no puedo obligarte. Duele; aunque no hagas nada, duele. A medida que pasa el tiempo, te quiero más, y
es que duele mirarte y no tenerte. Imaginarte conmigo, sólo imaginarte. Y ya me
voy acostumbrando a vivir así. He aprendido a conformarme con eso de “se mira
pero no se toca”, y mi toalla ha rozado muchas veces la tierra. Pero con el
paso del tiempo, aprendí cuál es el mayor de los errores que cometí: intentar sacarme de la cabeza lo que no sale
del corazón. Porque dejé que
la vida me adelantase, y no agarré su mano cuando intentaba levantarme y le
dije que se marchase. ¿Sabés quién era mi vida? Mi vida era él. Y todavía lo
sigue siendo. Que difícil es el hecho de cruzarte
y no saludarnos, simplemente somos dos extraños que van en un mismo camino.
Hoy al verte se me pasaron miles de cosas por la cabeza, sentí algo raro por
dentro imposible de describir. Extraño esa sonrisa tan linda, esas miradas tan
provocativas, extraño todo esos momentos que pasamos juntos. Me gustaría volver
atrás y arreglar todo lo que paso, porque te juro que hoy más que nunca te
necesito a mi lado. Y me aleje mil veces, y cuando regrese te había perdido
para siempre Y quise detenerte. Entonces descubrí que ya me mirabas diferente. Me dedique a perderte. Por qué no te llené de
mí cuando aun había tiempo. Porque no pude comprender lo que hasta ahora
entiendo, que fuiste todo para
mí y que yo estaba ciega. viernes, 30 de diciembre de 2011
Continúo sentada
en la misma estación, en el banco de siempre. Me gustaría decir que te extraño
tanto sin dificultades para hablar porque hace tanto que no te apareces.
Creamos una vida que no pudo realizarse si no hubiéramos intervenido. No se si
ya te lo había dicho, pero no
quería que te fueras así. En donde sea que
estés, quiero que pienses en mí pero no puedo obligarte. Duele; aunque no hagas nada, duele. A medida que pasa el tiempo, te quiero más, y
es que duele mirarte y no tenerte. Imaginarte conmigo, sólo imaginarte. Y ya me
voy acostumbrando a vivir así. He aprendido a conformarme con eso de “se mira
pero no se toca”, y mi toalla ha rozado muchas veces la tierra. Pero con el
paso del tiempo, aprendí cuál es el mayor de los errores que cometí: intentar sacarme de la cabeza lo que no sale
del corazón. Porque dejé que
la vida me adelantase, y no agarré su mano cuando intentaba levantarme y le
dije que se marchase. ¿Sabés quién era mi vida? Mi vida era él. Y todavía lo
sigue siendo. Que difícil es el hecho de cruzarte
y no saludarnos, simplemente somos dos extraños que van en un mismo camino.
Hoy al verte se me pasaron miles de cosas por la cabeza, sentí algo raro por
dentro imposible de describir. Extraño esa sonrisa tan linda, esas miradas tan
provocativas, extraño todo esos momentos que pasamos juntos. Me gustaría volver
atrás y arreglar todo lo que paso, porque te juro que hoy más que nunca te
necesito a mi lado. Y me aleje mil veces, y cuando regrese te había perdido
para siempre Y quise detenerte. Entonces descubrí que ya me mirabas diferente. Me dedique a perderte. Por qué no te llené de
mí cuando aun había tiempo. Porque no pude comprender lo que hasta ahora
entiendo, que fuiste todo para
mí y que yo estaba ciega.