No pude hacer un pacto con el tiempo, y vi como las agujas
del reloj, lentamente amenazaban un ocaso. Me pregunté más de una vez si yo
podría haberlo evitado, y no encontré el motivo ni el momento en que todo se
perdió. Tampoco recuerdo su última mirada esa en la que
solía perderme entera. Hubiese eternizado su último aliento, la última huella
de su risa, si hubiese sentido que jamás regresaría. Hoy veo desde lejos la inquietud agitada de su espíritu y
puedo oler el perfume de su distancia. Vuelvo a mirar mis manos todavía siento
su piel. Saboreo mis labios y su boca tibia regresa,sus pasos se siguen
escuchando al lado de los míos. Será tal vez, mis ganas de creer que aun sigo
su camino. Una vez más vuelvo a preguntarme y vuelvo a castigarme, en
qué momento de esta historia de amor, llegué a perderlo todo ¿cuando fue que
dejé de ser su cómplice? ¿cual fue el día en
que dejó de reír junto a mí? ¿acaso era yo esa
chica valiente que temerosa le confesó su amor? ¿fui yo quien se
enfrentó con el mundo solo por estar a su lado? ¿donde quedó mi
fuerza?, ¿donde quedó mi coraje para quererlo tanto?. Se que no importa
que me derrumben, solo importa que vuelva a levantarme. Yo era a veces, única
dueña de sus noches, pude meterme en sus sueños, acariciar su llanto y velar su
cansancio, yo tenía su brillo en mis manos, hoy escucho su voz a lo lejos y a
veces me cuesta entender. Sé que ya está
lejos de acá, sé que ya no piensa en mí, volveré entonces a esa esquina, la que
fue solo mía por un día, volveré a esperar que despierte, que vuelva a mirarme.
El dolor me hace mas fuerte y tal vez mañana quizás sonría al
verme llegar.
