Si algo es cierto es que un
recuerdo por muy feliz que sea puede llegar a rompernos por dentro en ciertos
momentos. Mirar una foto y recordarte así, feliz. No
importaba el amor, la amistad, el futuro... Solo querías una piruleta y a tu
mamá. Te ibas con cualquiera que te dijera algo en un idioma infantil,
sonerías cuando te sonreían, llorabas cuando querías sin importarte donde ni
cuando fuera... Todos añoramos un poco de lo que fuimos y anhelamos algo de lo
que seremos. A veces pienso lo
fácil que sería todo si el tiempo se hubiese congelado en ese momento. Porque estar feliz y plena es algo que
en estos momentos roza lo imposible.
