martes, 20 de noviembre de 2012


Comencemos por plantearnos lo siguiente.
Somos adolescentes.
Simples adolescentes con una historia ya escrita y con las mejores pretensiones para nuestro futuro. Pero no olvidemos lo importante.
Vivir el presente. Aprovechar la mejor etapa de nuestras vidas que no se repite nunca más.
Y para aprovecharla de la mejor manera, es importante vivirla locamente. Sí, locamente.
Nada de ponernos mal por ciertas personas. Nada de llorar por cosas sin sentido. Nada de sacar conclusiones, de especular situaciones.
Que el destino sea nuestro mejor amigo, junto con los hermanos de la vida que elegimos para transcurrir este camino.
Simplemente hay que entender que ciertas cosas pasan porque sí, y nada de vueltas.
Tal vez tendríamos que dejar de pensar tanto en el “que pasaría” y  empezar a disfrutar  el día a día, esos momentos que pasamos con nuestros amigos que son los mejores de la vida, esos detalles que nos hacen inmensamente felices.
Carpe diem.
Young, wild and free.