La
vida se nos va en cada inspiración, nos adelanta, muta, cambia aunque no queramos y no por ello debemos torturarnos pensando que
fuimos culpables, ni culparnos por lo que quisimos sanar con todas nuestras
fuerzas pero no tuvo remedio.
Querer nos da el poder, pero no por querer siempre se puede.
Las personas se hacen
tarde y, al final, te acabas
percatando de que si no tienes lo que quieres, quizás es simplemente porque no
lo quieres. Mira a tu alrededor,
las posibilidades son infinitas,
y aun siendo
infinitas está en tu mano crear más. De los errores se aprende y eso nos da el
poder de hacer mejor lo que un día creíste que era lo mejor.