“Siempre fantaseé con la idea de que el desamor pudiera
programarse y que sea simétrico, es decir.. Como en las películas de robos de
bancos, que los dos enamorados dicen: ‘Sincronicemos relojes. Dentro de 3 años
dejamos de querernos.’ Y entonces no habría dolor, si se dejaran de querer al
mismo tiempo. Por desgracia no, por desgracia el desamor no es simétrico y
por desgracia hay engaño y desilusión, pero por
suerte… Porque sino no existirían ni las borracheras, ni las baladas
ni los tangos. Asique como uno deja de querer antes que el otro,
bienvenidas las canciones que terminan mal” Iván Noble