Ya no me encuentro preguntándome ¿por qué?, por fin entiendo de un vez el "porque sí". Porque te vi, te dejé entrar, cerré la puerta y te elegí. Porque me es imposible de imaginar agonía más cruel, más aterradora que mi canto y tu danza alejándose; uno arriba del tren y otro en la estación. Tirando a matar, dándonos changüí, puro razonar, puro frenesí, siempre fue así nuestra historia. Que funcione o no, que esté bien o mal, vivirlo con vos para mi es la gloria.