jueves, 26 de diciembre de 2013

no hay un día que no te extrañe. No hay un día que no me rompa la cabeza pensando en que salió mal, que fue lo que te canso, o lo que solo te desalentó. Y juro que nunca pensé que eses “adiós” era definitivo. Nunca! Por eso fue que intente reaccionar de la mejor manera frente a la situación que me presentabas, aunque mucho no entendiera. Vos tan confundido y perdido y yo tan metida, tan acostumbrada, tan aferrada a vos. Tan feliz y completa si era con vos. Así y todo te deseé lo mejor, un ‘te quiero mucho’ y empecé a caminar a completa oscuras (Ya era de noche y lo único que iluminaba era la luna) ahogada en mis propias lagrimas pero sabiendo que era lo mejor para que vos estés bien. Así pasaron los días, semanas y hasta meses sin saber nada uno del otro. Y acá estoy, entera (o casi entera) porque nadie se muere de amor (creo que casi, pero no) siempre pensando, siempre extrañando, siempre un poco más desesperanzada pero también siempre siguiendo porque tengo personas al lado mío que me ayudan para verme lo mejor posible, aunque a veces cueste. Pero vos? A vos no te costó nada borrarte y borrarme de la nada después de tanto tiempo juntos? No te pasa nada cuando me encontrás por casualidad? No te sentís nunca vacío? No extrañas ni un abrazo mío? No sentís nada raro los viernes a la noche? Te confieso que me cuesta creerlo. Son tantas preguntas para preguntarte y tantas cosas para decirte que solo me conformaría con saber cómo estás, solamente con eso. Y dejando de lado la desesperanza siento muy profundamente que algún día, no sé cuándo, me vas a aclarar todas esas dudas. Porque sabes qué? Creo firmemente en el destino y en lo que determina para nosotros. Porque si dos personas no están destinadas a estar juntas, gracias por los mejores momentos. Pero si el tiempo me da la razón y es que nosotros dos sí estamos destinados a volvernos a encontrar, tenés que saber que espero nuestra revancha con ansias.