Para ella no existía cura.
Sentía que lo había perdido todo y que su corazón se había desgarrado,
convirtiéndose en cenizas que se iban alejando con el viento de un nuevo
invierno. Le regalaba las horas al tiempo, desperdiciándolas en encontrar un por qué y
un cómo.
No entendía como un amor tan grande, de un día para el otro se terminaría. Como
esa historia, desaparecería. Esa noche volvió a ser como las últimas noches de
su vida. Un café en la madrugada, y la misma pregunta antes de decir hasta
mañana... ¿A
dónde iban los sueños y las esperanzas cuando éstas ya no eran más compartidas?
Se había quedado estancada en aquella primera
noche, en aquellos primeros besos, de mucho tiempo atrás.miércoles, 4 de diciembre de 2013
Para ella no existía cura.
Sentía que lo había perdido todo y que su corazón se había desgarrado,
convirtiéndose en cenizas que se iban alejando con el viento de un nuevo
invierno. Le regalaba las horas al tiempo, desperdiciándolas en encontrar un por qué y
un cómo.
No entendía como un amor tan grande, de un día para el otro se terminaría. Como
esa historia, desaparecería. Esa noche volvió a ser como las últimas noches de
su vida. Un café en la madrugada, y la misma pregunta antes de decir hasta
mañana... ¿A
dónde iban los sueños y las esperanzas cuando éstas ya no eran más compartidas?
Se había quedado estancada en aquella primera
noche, en aquellos primeros besos, de mucho tiempo atrás.