No pida muchas
explicaciones. La mayoría de las veces la explicación es lo que está pasando. Un
adiós que necesita horas de charla, no es un adiós. Sea simple, claro y directo
a la hora de cerrar la puerta. Llore todo lo que necesite pero con amigas. El
llanto no hará cambiar la decisión ni usted quiere que lo quieran por unas
cuantas lágrimas. Si va a decir adiós, que sea en serio. Las idas y vueltas desgastan,
cansan y lastiman de más en una situación ya de por si dolorosa. No niegue el
pasado pero por favor tampoco lo idealice. Recuerde las cosas buenas y aprenda
de los errores. Evite estar solo, aburrido o alcoholizado con un teléfono a
mano. Tenga un número de emergencia para casos de melancolía, borrachera y
debilidad. Trate de entender que una relación empieza de a dos y termina también
de a dos, no importa quien decida. Permítase todas esas cosas que se ven en las
películas. Comer, llorar, escuchar canciones tristes, no arreglarse,
lamentarse, etc. Pero pónganse un tiempo límite y deje de lamerse las heridas,
Y por último quédese tranquilo. Parece que nunca va a pasar, que siempre va a
dolor y que jamás volverá a amar. Solo parece. La vida da vueltas, los
corazones se rompen y al final, todo se arregla.
