Desde aquel día que te acercaste
sigilosamente, pensé que íbamos a funcionar juntos y que me querrías como yo a
vos. Se que son muchas las veces que me enojé, pero estoy segura que mas son los
días en los que me sacaste una sonrisa, entonces no me arrepiento de lo vivido. No soy buena
para las despedidas, ya sabes que prefiero hacer las cosas rápido para que no
me veas llorar. No quiero que me recuerdes triste, no es mi intención. Por el
contrario, me gustaría mostrarte que soy feliz porque elegiste que yo sea la
que te llene un poco por lo menos por todo este tiempo, y aunque ya no estés, quiero que sepas que dejaste
demasiado. Debe ser que me pediste que hiciera lo que sienta, por eso
preferí dejarte ir para no terminar peor yo. Pedí un milagro que hiciera que
todo esto no acabe, que sea solo una confusión del momento, pero no pudo ser. Entonces
solo pido que me recuerdes con una sonrisa, y nunca te olvides que te quiero y
que siempre te voy a recordar.