sábado, 26 de mayo de 2012


Cuando quieres a alguien, notas como miles de mariposas te recorren la tripa; te hacen cosquillas y es una sensación realmente agradable. Yo la sentí una vez, era tan maravilloso que no quería que eso terminase nunca. Pero llego el día en que él decidió marcharse, y no entiendo muy bien porque, pero sabía que eso tarde o temprano pasaría. Pasaron días, semanas y algunos meses y yo seguía queriéndole y pensando en él como el primer día; esperando sus llamadas e intentando recordar su voz.