El ser humano es capaz
de adaptarse a cualquier circunstancia. Supera el dolor. Se
aleja de la felicidad. Supera las obsesiones. Cierra
fases y empieza otra. Olvida. Rompe historias y
empieza de nuevo. Destroza corazones pero sigue adelante. Incluso
consigue sofocar la pasión más intensa. Aunque en realidad, sólo un
minuto es necesario para comprender que esa puerta jamás se cerró con llave.