
Sabía que iba a perderte, te lo dije cuando
supe que mi alma estaba amarrandose a vos, lo
supe cuando comencé a quererte. A veces creo
que el amor no es lo mío, que quizás, este hecha para vivir en brazos de la
incoherencia, para no entender, para no querer ni ser querida. Me
ahorraría muchos problemas, el llanto de medianoche y ese dolor que no se puede
ubicar en ninguna parte del cuerpo. Pero, también creo que uno vive para buscar y encontrar amor. Propio y uno
que nos brinde alguien que nos valore y sepa cuidarnos. Todavía busco o quizás, me dignado a
esperar a que algún tren llegue a mi estación. Nunca intenté hacer de nosotros algo forzado, porque entonces,
no hubieramos llegado a ser lo que fuimos ni sentiría que te necesito más allá
de mi voluntad. Supongo que fue lindo
mientras duró, y ahora que se que no vas a volver y yo tampoco, sólo me
queda...bueno, no me queda mucho, pero no me rindo, porque detrás tuyo hay un
horizonte, se esconde el sol y nace la luna y confío en que, todo de a poco
vuelve a su lugar más allá de que lo haga de distinta forma. Ya
sabés como soy, nunca digo nunca.